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Poemas - SE ACABÓ LA BUENA MÚSICA / PESADILLA. Cuento - DESPERTAR

SILVIA PONCE JASSO

Se acabó la buena música tú no vienes  bah      ni siquiera llueve      hurta la radio los sentidos duerme mi gato sabe que todo es como siempre       te vi el otro día la panza comienza a notarse      no tienes ese aire de emergencia sólo quedas tú o el tatuaje de ti mismo      pasos lentos mirada experta ideas numerosas      tal vez ahora te ame    apago la radio se acabó el jazz comienza un programa de complacencias     saludos a oficinistas a la nueva quinceañera      tú sabes     si escucharas ese tipo de programas te avisaría aquí estoy has mejorado con el tiempo     no sólo codicio tus nalgas cachondísimas sino algo más       tú y tus sueños tus años rebeldes tus noches y tus días anónimos tus recónditos placeres tus manos ahora sí históricas      pero ni tú ni yo escuchamos esos programas tipo     los recuerdos de esta isla no perdonan       estás harto ya lo sé         esta ciudad apesta lo dijiste también        el mar es todo cuanto queda los posibles huracanes las venganzas cotidianas las típicas mujeres los jóvenes ausentes la inasible democracia dos aprendices de ciudadanos         la terca noche lo intuye por eso regresa y de pilón el mar       todo eso que sabemos a pesar de no saberlo      son las 6 pm        el sueste comienza su danza

Silvia Ponce Jasso (1951) Cd. del Carmen, Camp. Realizó estudios de pintura y escultura en la Esmeralda. Colaboró a principios de los ochenta en la campaña de enseñanza artística del gobierno sandinista en Nicaragua. Promotora cultural en diversos organismos públicos y privados. En el 2000 publicó el poemario Destiempos. (Ediciones Manigua).

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GUADALUPE CUESTA REMES

PESADILLA


Es cierto que los sueños vuelven de allá de la infancia
Tan callados y tristes como los barcos cuando ya no zarpan

Volviste remontando la niebla
sobre un tractor y tu sombrero de siempre
arando las letras de tus libros
esos que te hacen lejano absorto inaccesible a todo lo que te rodea


Esta tu hija
que ya no soy pero que era
paro de jugar
ansío un segundo de proximidad contigo
para ganarme esos toquecitos que das sobre la cabeza
te aviso el fuego del cigarro casi llega a tu boca
tiene muy larga la ceniza
tras los toquecitos regreso a mis juegos satisfecha

No tengo la dimensión del tiempo cuando vuelve a repetirse la escena
tú absorto en tu mundo de letras
ésta vez es un puro el que consumes
parece acto de magia como su ceniza sostiene el equilibrio
modulo y endulzo la voz para anunciarte lo mismo
me contestas de malas
crees acaso que soy un pelele
tu voz producen el sonido las olas cuando se azotan sobre los riscos
ignoro el significado de la palabra pelele pero me perfora

Aunque sea en sueños
como duele tropezar de esta forma con la infancia
es como recoger escombros de un edificio
como picar cebolla que nos provoca lágrimas


Guadalupe Cuesta Remes (1947) Veracruz, Ver. Los caminos la llevan al mar y vive en Cd. del Carmen, Camp. desde 1970. En el 2004 publica el poemario Acta de libertad (Ediciones Manigua).

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LILIANA DE LOS ÁNGELES CEBALLOS VARGAS


DESPERTAR

El sueño se lo ha comido. Rafael tiene tres días durmiendo. Desde el domingo en la tarde que se acostó en la hamaca, hasta hoy, no despierta. La familia está angustiada. Acuden los abuelos del muchacho, son los mejores brujos del pueblo. Toda la dinastía intenta despertarlo, en vano.
       Vivo, confirman los doctores a pesar de que su corazón late perezoso y su respiración es débil. Le pusieron suero porque está pálido como muerto.
       Se dice que él mismo, a propósito se internó en el sueño, que no desea regresar y sin su voluntad es inútil cualquier remedio. Los brujos culpan al demonio de su novia, quien lo abandonó hace dos meses. La verdad es que en el campo comió una planta extraña, venenosa, que lo mantiene entre la muerte y la conciencia.
       Afuera de su casa la multitud se aproxima. Todos quieren saber más del chisme. La novia arrepentida reza por él. Sólo un milagro podría traerlo de regreso. Habrá que esperar.
       Su alma abandona el cuerpo. Observa a todos con tristeza, no puede creer que esté sucediendo el desprendimiento. Su cuerpo se sacude por unos segundos y después toma el color de la muerte.
       Él acude por morbo a su funeral. Su padre y madre inconsolables, los vecinos consternados por la sorpresiva muerte. Será su último contacto con la humanidad. Satisfecho por reafirmar que hará falta en la Tierra, se encamina a la salida. Les da un beso a sus padres. Vuela, mira al pueblo. Recuerda su infancia en los maizales, el primer beso. De repente, su mirada queda fija. ¡Ahí está Enriqueta! desnuda, revolcándose con su mejor amigo. Furioso baja como flecha y los ataca en un desesperado intento por despegarlos.


Liliana de los Ángeles Ceballos Vargas (1982) Mérida, Yuc. Licenciada en derecho y violinista. Publicó en el 2009 el libro de cuentos Debe ser sábado (Utcam).